

Difundimos esto tan humano que nos justifica y nos acompaña desde el inicio de los tiempos, el arte.
La palabra museo proviene de la antigua Grecia Helenística, que es una derivación de la palabra “museium” que consistía en un templo sagrado de Atenas dedicado a las musas, que eran diosas de la memoria la sabiduría. Más adelante ya en el siglo III en la época de Ptolomeo se construyó un conjunto de edificios en su palacio de Alejandría en donde había un anfiteatro, jardín botánico, una colección de zoografía, una zona de estudio y trabajo, y la famosa biblioteca de Alejandría.
Más adelante ya en época del imperio romano empezaría a surgir un nuevo concepto, el de coleccionar obras de arte, muchas de estas expoliadas a partir del saqueo producido por las batallas de Siracusa y Corinto entre otras, para llevar muchas piezas a los templos romanos.
Durante toda la Edad Media las obras de arte formaban parte de las colecciones reales y de la iglesia y el papado, y a partir del siglo XIV comienza a nacer el mecenazgo en donde grandes casas como los Medici empiezan a tener grandes colecciones y a promocionar artistas bajo su nombre y a alardear de sus pertenencias y fortunas a la sociedad.
Es en Francia a partir de la revolución francesa donde todo cambia, y cuando Napoleón Bonaparte convierte museos como el Louvre en un estamento público, en donde los visitantes podrán entrar de forma gratuita durante tres días a la semana, además de preocuparse en comenzar a catalogar las obras y en destinar fondos para la conservación de estas y el enriquecimiento del museo.
A partir de este momento comienza a haber un cambio general en toda Europa y en el siglo XVIII el museo se convierte en algo público para el deleite y el disfrute del visitante.
Aunque a día de hoy es algo que esta cambiando, una de las diferencias más claras para diferenciar un museo de un centro de arte sería que a diferencia de los museos, los centros de arte carecen de colecciones permanentes, ya que estos solo toman obras prestadas y exhiben obras ajenas y tampoco tienden a coleccionar ni preservar obras de arte.
Para entender el concepto de centro de arte tenemos que tener en cuenta dos factores importantes. El primero sería la evolución que hay en los museos desde el siglo XIX hasta finales del siglo XX, ya que los museos pasarán a ser algo más que la muestra de obras de arte al visitante y comienzan a tener más espacios tanto para la conservación como para la restauración además de comenzar a dar más servicios para el visitante como auditorios, tiendas, restaurantes etc. El segundo factor sería como referencia las “Kunsthalle” alemanas, lugares conocidos como “salas de arte” muy expandidas por el norte de Europa en donde habían colecciones locales, simposios y talleres abiertos al público.
Por eso podríamos definir que las características del centro de arte es la de estar más dedicada a un tipo de investigación más creativa que la de un museo, proponer una nueva búsqueda permanente de practicar la museología y la museografía y utilizar el arte de una manera más pedagógica y popular para llegar al público, de una manera más lúdica y activa para la sociedad.
En el 2013, James Nizam presentó su obra «PIRÁMIDE» en la galería Brooffield Place (Vancouver).
Nizam es un artista efímero que altera el espacio en el que trabaja, utiliza la luz en todos sus trabajos como tema principal para lanzar su mensaje artístico al mundo y es un amante de la cámara de fotos analógica, con las que hace que sus obras perduren a través del tiempo.
A simple vista engaña al espectador, creyendo que es una escultura física en donde pueden haber diferentes tubos de luz o fluorescentes, pero que en realidad es un foco con neblina generada artificialmente y una serie de espejos colocados estratégicamente para conseguir esta forma piramidal exacta.
La idea de que sea una pirámide, es por las antiguas teorías de la percepción, que se explican normalmente en forma de dibujo con un triángulo o pirámide cuyo vértice se inicia en el ojo del espectador y se extiende la base hacia el exterior al objeto que se esta visualizando.
Este mes de Junio se ha presentado en el Museo del Prado de Madrid, una exposición inscrita dentro del marco de actividades con motivo de la celebración del World Pride de Madrid 2017.
La exposición recorre una colección de obras permanentes ya expuestas en su mayoría en el museo, a través de una selección de 30 obras formadas por pinturas, esculturas y dibujos pertenecientes a algunos de los mayores genios y artistas de la historia como Ribera, Rubens, Caravaggio, Botticelli o Goya entre muchos otros. El relato expositivo nos hace un recorrido a lo largo de la historia en cuatro partes en la que tratan sobre el «concepto del amor» entre iguales, en como se ha vivido desde la época clásica hasta día de hoy, pasando por la aceptación, el rechazo y la persecución y la intolerancia que ha sufrido a lo largo de la historia.
Como bienvenida a la exposición, el Museo del Prado nos traslada al periodo Clásico de Grecia y Roma previa al cristianismo en donde había tolerancia y aceptación, y se vivía con naturalidad las relaciones entre iguales.
Una de las leyendas es que Antinoo era un joven que salvó al emperador Adriano, y este le rindió culto por la admiración y la supuesta relación que tuvieron, construyó multitud de templos y esculturas en su honor.
Una época y periodo cruel de la historia, culpa de los prejuicios religiosos y los tribunales civiles en que los hombres y mujeres que tenían relaciones con personas del mismo sexo eran acusados, humillados y muchas veces sacrificados. Fue un periodo en el que se persiguió a artistas y obras en donde las relaciones entre iguales estaban penalizadas y castigadas.
Siguiendo con el mismo periodo de intolerancia, comenzaron a aparecer otras formas y transformaciones en la sociedad en donde mediante personajes disfrazados se comienza a ver a individuos travestidos o de transgénero con ropa de mujer, aunque fuese más bien como significado de mofa o burla.
Ya casi a finales de la exposición podemos apreciar como con el tiempo todas esas obras que fueron perseguidas a partir del cristianismo y de la Edad Media, comenzaron no a ser toleradas sino más bien aceptadas en las élites más cultas en donde el prejuicio de la iglesia y de las persecuciones civiles ya no tenia cabida. Se aceptó este tipo de iconografía, pero más bien como algo del pasado, como de cuentos, dioses y mitología que seguían sin ser bien vistas como practica en la sociedad de la época.
Como si ya la exposición no pudiese ser más completa y con todas estas grandes obras de artes, se le añaden dos obras excepcionales y poco conocidas como son «El maricón de la Tía Gila de Goya», y el Cid de Rosa Bonheur, que se despiden de una de las grandes exposiciones que podremos visitar en este país hasta el 10 de Septiembre de este mismo año.
El 19 de octubre del 2016 se inició esta exposición en el CaixaForum Madrid, y dará la vuelta a toda España pasando por Barcelona hasta el 18 de junio, y en Zaragoza del 13 de julio al 22 de octubre de 2017.
La exposición es un conjunto de piezas extraordinarias que llegan desde uno de los museos más importantes del mundo, el British Museum. Además complementan la exposición diferentes piezas que provienen del Museo Arqueológico Nacional, el Museu Nacional d’Art de Catalunya y el Museu Frederic Marès.
«Los pilares de Europa», que es como se titula la exposición, nos trasladan a la época medieval europea entre los años 400 y 1500, periodo de cambios que hubieron en Europa después de la caída del imperio romano y el surgimiento del Renacimiento italiano y la reforma protestante de los siglos XV y XVI.
El término «medieval» fue acuñado en el siglo XIX, considerando este periodo de más de mil años como una época inestable, oscura de miedo y ignorancia a diferencia de los periodos de brillantez de la Grecia y la Roma clásica anterior, y su predecesor el Renacimiento.
Pero la realidad no es esta, el periodo medieval occidental Europeo pese a las largas confrontaciones, batallas y hambrunas fue un momento en el que nacen cosas tan importantes como el concepto de estado y nación, poniendo los cimientos como es el caso de España que se origina en ese momento histórico, mientras que en otros lugares como Reino Unido, Francia o Italia no se fraguarán hasta una etapa más moderna.
También es una etapa gloriosa en el arte; escultura, pintura y arquitectura hacen de cada región o pueblo europeo una identidad que poco a poco con el paso de los años se va unificando. Nacen estilos de todo tipo de la mano de visigodos, ostrogodos, influencias mozárabes, las magnificas construcciones románicas y del monacato y antes de la llegada del renacimiento, el esplendoroso gótico.
También el interés por el conocimiento y el aprendizaje hacen nacer escuelas episcopales y municipales que evolucionarán en las universidades, en ciudades como Paris, Bolonia y la famosa universidad de Oxford que también se funda en ese momento.
Lo que ocurre desde el fin del imperio romano, a partir del año 400, emergiendo nuevos reinos, principados y rutas comerciales. Y la producción de pequeños objetos de artesanía que darán estatus social y formarán parte de la simbología de la castas y la nobleza.
En este periodo la realeza tiene un papel importante, generalmente no eran elegidos por el pueblo, si no que se les consideraba elegidos por «Dios», tenían un poder absoluto y difundían su imagen mediante sellos y monedas.
La Iglesia había perdido influencia después de la caída del imperio romano, pero poco a poco y gracias al Papa y a una ingeniosa gestión de estructuras administrativas y la adopción del latín como lengua oficial comenzó a coger fuerza en la sociedad de la época.
La corte era lugar de reunión, en donde se reunía la nobleza para forjar alianzas aunque a veces ocurriera lo contrario. Era el centro de administración del reino, donde se tomaban las decisiones importantes rodeados de lujo para hablar de cultura y seguramente cotillear.
En esta época comienzan ha haber las primeras grandes migraciones hacia las grandes ciudades que parecen más desarrolladas por la prosperidad que generaba el comercio, la artesanía y la seguridad de estar bajo la defensa de un Rey o un terrateniente.
Los Pilares de Europa, es una exposición que ya desde el momento en el que entras te sumerge en la historia con un gran mapa que te hace ver los cambios que hubo en este maravilloso periodo de la historia con enfrentamientos, cruzadas y disputas territoriales. Pero que también nacen estamentos tan importantes como las universidades, o una etapa artística con personalidad y simbólica de cada territorio como no ha habido en otro lugar del mundo.